Talento nacional al frente: la lección de la Masters of Hardcore

El otro día, en Masters of Hardcore en Fabrik, pasó algo que merece pararse a pensar.

Mientras en otras salas sonaban algunos de los nombres internacionales más potentes de la escena, la sala Crystal, dedicada al talento nacional, estaba llena desde bien temprano.
No llena “porque luego entraría más gente”, sino llena de verdad: con público, con energía y con una decisión clara de estar ahí desde el inicio.

Un agradecimiento que dijo mucho más de lo que parecía

En mitad de su set, Yeyo cogió el micrófono para dar las gracias. No fue un discurso largo ni preparado. Dijo algo sencillo, pero muy honesto: que significaba mucho ver la sala así, sabiendo que al mismo tiempo había artistas internacionales de primer nivel actuando en otras salas.
Y aun así, la gente estaba allí.

Ese momento, personalmente, me dejó pensando.

Durante años se ha repetido el mismo discurso: que en España hay talento, pero falta apoyo. Que dependemos demasiado de lo de fuera. Que cuesta llenar una sala si no hay un nombre internacional encabezando el cartel.
Sin embargo, lo que se vivió en Crystal fue justo lo contrario.

Cuando el apoyo no es discurso, sino presencia

No fue un caso aislado. También se vio claramente en el set del ganador del concurso, DJ Xenon, programado a las 21:15.
Una hora en la que normalmente muchos aún están entrando o directamente no han llegado.

Pero la comunidad extremeña se volcó. Estuvieron allí desde el principio, apoyando, bailando y demostrando que cuando hay sentimiento de pertenencia, el horario deja de ser una excusa.

Y eso es, quizá, lo más interesante de todo lo ocurrido esa noche: la sensación de apoyo real entre nosotros.

No desde el postureo ni desde el discurso fácil de “hay que apoyar lo local”, sino desde la acción:
estar, quedarse, escuchar, bailar.
Respetar al artista que tienes delante, aunque no tenga un nombre internacional en el cartel.

Fortalecer la base para crecer de verdad

Apoyar lo local no significa cerrarse al exterior. Significa fortalecer la base.
Crear una escena más sólida, más consciente y con mayor recorrido a largo plazo.

Y eso solo es posible cuando artistas, promotores y público empujan en la misma dirección.

Lo vivido en la sala Crystal no fue solo una buena noche.
Fue una muestra de hacia dónde puede ir la escena cuando hay confianza en el talento cercano y apoyo mutuo.

Ojalá este tipo de noches no sean algo puntual.
Ojalá sigamos construyendo desde ahí.

Porque cuando eso pasa, la escena no solo crece: se fortalece.

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